viernes, 20 de julio de 2012

El hambre que duele

 Por Gabriel Levinas y Vera Levinas

Una crónica desde los almacenes rurales muestra qué consumen los más pobres de Argentina. Los motivos del drama alimentario en un país que produce para 300 millones de personas.


El almacén de campo
“¿Es usted la hija del Dr. Clemente?… El Dr. es mi patrón. Trabajo para él en La Escondida. ¿Pero usted conoce al Dr. Clemente, señorita?, ¿o es ‘señora’ ya usted?
Yo estuve en Buenos Aires, mi hija, mi yerno y mi otro también mi yerno trabajan en González Catán, en el frigorífico, no me acuerdo el nombre. Es uno muy importante, pero no me puedo acordar el nombre… Ya me va a salir. Hace dos años fui para Buenos Aires a visitarlos y no me gustó. Me tomé el Flecha Bus hasta Retiro. No me gustó. Mucha delincuencia, mucha inseguridad. Acá es tranquilo. Acá no pasan esas cosas que pasan allá. Acá es esto”, le conversaba don Alfonso a mi hija Vera.
Luego llegó un joven, supe por María que era el menor de siete hermanos y único varón, parecía de veinte, pero tenía la capacidad de un niño. “3 kilos de papas, uno de cebollas y pimentón”, decía el papelito que me entregó casi sin hablarme. Venía desde lejos.
Así transcurría una tarde de otoño, cerca de Goya, Corrientes. Como otras veces, mientras Vera y María atendían a los clientes, me quedé sentado en el mostrador del almacén, desde donde podía verlos llegar.
Vienen hombres a caballo, en bicicleta, casi siempre seguidos por uno o más perros, mujeres a pie y chicos. Todos se paran frente a la ventana y esperan pacientemente ser atendidos. Saludos, conversaciones triviales y alguna chanza son el preámbulo del pedido, que en general, no supera dos o tres artículos. En la mayoría de los casos, casi como al pasar y avergonzadamente, piden el cartón de tinto.
Vino, yerba, harina, tarjeta de teléfono, velas, fideos y azúcar son los más solicitados. Grasa o aceite, caldo de carne, fernet, picadillo de carne y gaseosa son, junto con los jugos concentrados, los menos pedidos.
A principios de mes, se agrega la garrafa, que a veces prefieren comprarla acá, en vez de traerla desde Goya (donde suelen comprar una bolsa de 50 kilos de harina y otra de 10 kilos de azúcar) los días que van a cobrar los planes sociales. Una garrafa le puede durar todo el mes a una familia tipo de las zonas rurales. Suelen tener más de siete hijos, en estos casos, hay un plan especial para ellos.
Mi curiosidad por saber qué compra esta gente, los más humildes de nuestra tierra, me llevó a consultar en otras provincias. Quería saber si los hábitos eran parecidos.
La respuesta fue similar: en algunos casos bajaba el vino de la primera posición durante la semana pero subía los sábados y domingos. Indudablemente la yerba y las harinas en sus diferentes posibilidades son la base fundamental de la dieta.
Santiago, Salta, Chaco, Formosa, Catamarca, Tucumán son algunas de las provincias más afectadas por la desnutrición. Las harinas, desde hace mucho, son parte fundamental de sus comidas.

Los pobladores de estas zonas eran cazadores, pescadores, recolectores y así complementaban con distintas carnes y frutos del monte su ración. La miel silvestre, la algarroba, el pescado y la carne de caza, eran parte de su riqueza y su dieta. Los cambios en la forma de vida de las poblaciones rurales están directamente relacionados con la libre utilización del territorio del que gozaban antes y de la biodiversidad perdida.
Hoy la falta de hierro y de distintas propiedades que contenía su antigua dieta está produciendo una de las más terribles extinciones posibles: la muerte cultural, la disminución de su capacidad intelectual.
Dos de las enfermedades que producen la desnutrición o la mal nutrición son el marasmo y el kwashiorko. Chicos flaquitos con panza globosa como producto de la ascitis que genera líquido en el abdomen, son casos de desnutriciones extremas que están dadas por la falta de proteínas que provienen de las carnes, nos dice M, una pediatra de La plata que atiende chicos de las zonas rurales cercanas.
El bajo peso no es el único síntoma de una alimentación deficitaria. Algunos chicos pueden incluso tener obesidad. En ambos casos, suelen tener problemas en la formación de su coeficiente intelectual. Esta evidencia contradice las declaraciones del gobernador de Tucumán José Alperovich, que dijo recientemente que “hay menos desnutrición porque los niños de 10 años aumentaron dos tallas en los guardapolvos.”

Doña Tota

Doña Tota compra velas todos los días. Viene caminando desde allá lejos. Bien atrás de la escuela tiene su casa Doña Tota. Abre la tranquera, aplaude dos veces seguidas y se sienta a descansar en el banco después de tanto andar.
“Ya estoy grande y me canso”, dice Tota. Pide fideos:
Tres kilos de espagueti, son los más rendidores, y un puré de papa.
Puré de papa no hay —responde María.
¿Puré de papa dije?, puré de tomate quise decir.
Se ríe largo y dice: “el que tiene boca se equivoca”. Paga los fideos y la salsa y, recién cuando recibe el vuelto, pide una gaseosa “lima-limón-natural-nomás”, que la paga con ese mismo vuelto. Cuando le dan el peso que sobra, vuelve a ponerlo en la mano de María a cambio de diez caramelos que guarda en el bolsillo de la camisa, junto a las pastillas de la presión que le dio el médico del camión hospital. Doña Tota, antes de irse, le pregunta a María si le puede anotar en su cuentita “dos vinos rosas, natural nomás”. Come un caramelo y deja las pastillas en su bolsillo que no toma porque, según dice, “le hacen mal al vino”.
¿Que otra cosa les queda por hacer?, me pregunto. Solo el vino los saca de la rutina, de la imposibilidad de alcanzar un peldaño más arriba en la calidad de vida. Pero sé que esto que pienso no es políticamente correcto, no me tomen en cuenta.

La panza engaña

Aunque muchos creen que la Asignación Universal por Hijo resuelve estos problemas, no es así, no es solo una cuestión de recursos, es también un problema cultural, más profundo y del que el progreso parece no anoticiarse.
El estado no cuenta con políticas, ni datos estadísticos que nos permitan saber cuál es el escenario real. Estudios aislados y algunos relatos de los protagonistas son las claves para descifrar hasta dónde llega la problemática.
Según Rosa Alejandra Ramos, maestra de una escuela en Villa La Punta en Santiago del Estero, “la alimentación es bastante pobre” en la zona. En esta localidad del departamento de Choya solo el 20% de sus habitantes tiene trabajo formal, el resto sobrevive con planes sociales. La escuela en la que asisten más de 650 alumnos, tiene un programa de desayuno gracias al cual les envían mate cocido y galletas fortificadas con cereales que sirven diariamente. Además reciben un aporte de los gobiernos provincial y nacional para el comedor, de 45 centavos por chico que les permite dar almuerzos solo tres veces por semana. “A pesar de esto tenemos muchos chicos con problemas con bajo peso. Muchos chicos vienen de lejos, hacen muchos kilómetros para llegar y están todo ese tiempo solo con lo que han comido en la escuela”, explica Rosa. En muchos casos, esa es la única comida que reciben en todo el día. Y los resultados se ven en el aula, sobre todo en niveles iniciales, en donde se verifican los problemas de aprendizaje.

Generalmente las maestras de su propio bolsillo, los vecinos, hasta los almacenes suelen suplir con su buena voluntad la ausencia del estado.
La única medida útil y concreta fue la ley 25630 aprobada en 2002, que obliga a los fabricantes de harinas a suplementar con hierro sus productos. El hierro en la harina es la aceptación, más allá de las estadísticas camufladas, de que el problema existe. La Organización Mundial de la Salud aconsejo incluir el hierro en la harina ante la evidencia de que la anemia en la población superaban el 40 %. Es en esos casos que la FAO aconseja tal suplementación obligatoria.
Esto ayuda en gran medida pero no es suficiente.
Las pruebas están a la vista. A pesar que desde el 2005 no hay estadísticas nacionales de desnutrición, todos los médicos consultados aseguraron que en la poblaciones rurales, no menos de 4 de cada 10 niños tienen visibles problemas de nutrición. Gabriel Gruvman, médico gastro-infantil de Rosario y M., médica pediatra de la Plata confirmaron en sus lugares de trabajo estas cifras que, si bien no son oficiales, son aproximaciones que coinciden con los distintos lugares del país en los que Plazademayo.com consultó.
Las voces oficiales son más optimistas, como es el caso de Cristina Lobo, secretaria de Nutrición de Salta. Ella sostiene que en niños menores de 1 año las desnutrición es del 5,5% y que entre los de 1 a 5 años existe una incidencia del 10,6 %. Agregó la secretaria que el índice de mal nutrición puede llegar al 13%, lo que sumado a las cifras anteriores, da un 23,6% de niños con problemas nutricionales. De todos modos, si bien las medidas antropométricas son una dato importante para detectar problemas de nutrición, no son suficientes. Existen según los expertos consultados chicos con mayor altura y peso que lo normal y aún así pueden tener graves problemas de nutrición.
Esta una realidad que los políticos conocen pero ocultan, muchos de los médicos del interior que fueron consultados nos daban la información con la condición de no mencionarlos.
Las estadísticas oficiales de muchos centros de salud son alteradas por presión de las autoridades. Los médicos deben dejar sentado estrictamente el motivo de la consulta, es decir, diarreas, dolor de cabeza, pero jamás agregar el estado de desnutrición del chico, sea éste el que motive o no, la dolencia del momento.

El comedor como barricada

Los comedores son, en muchos casos, la única garantía que queda en la lucha contra el avance de la desnutrición y sus secuelas, es donde se asegura, pobremente, el suministro de una dieta más cercana a la mínima indispensable para garantizar que nuestros niños puedan alcanzar a la capacidad intelectual que potencialmente tienen al nacer.
Lamentablemente los fondos para ello son más que escasos, como es el caso del comedor escolar de Rincón de Ipizca, Catamarca que debe, con 2500 pesos mensuales dar de comer a 30 niños.
Según Félix Montalván docente de la escuela, el médico de la posta sanitaria más cercana, que iba una vez por mes, dejó de asistir. Si bien los agentes sanitarios siguen yendo a la escuela para tomar talla y peso de los chicos, se desconocen los resultados. “En la escuela ingresan 4 o 5 chicos por año, y uno o dos de cada cinco tienen problemas de madurez”, explica Félix.

¿Quién será ese Don?

Hace días veo pasar al galope a ese Don por el campo de enfrente. María no sabe quién es. Y eso que María conoce a todos y tiene muy buena vista. “Fijate que siempre va con un perrito atrás que sigue al caballo, desde la curva hasta el puente y se pierden los tres, el don, el caballo y el perrito y vuelven a aparecer los tres al golpe otra vez y así todo el día. ¿Pero quién es?, a veces son dos perros, uno más grande, pero el que siempre está es el perro chico. ¿Quién será?”, pregunta María que ahora puede ver todo porque El Santi le sacó todos los yuyos que le tapaban la vista.
La hora de la siesta dura mucho tiempo y nadie compra nada nunca. O casi nunca.  Una vela y un encendedor le piden a María a la hora de la siesta. El pequeño Alfredo dice que compraron la vela para prenderla en la tumba que está al lado de la Iglesia. “No es una tumba-tumba –dice-, es esa casita que les hacen a los muertos. Ahí en la Iglesia mataron a alguien hace unos años, uno que estaba borracho se peleó con el muerto y lo mató. El muerto no había hecho nada, pero el otro estaba muy borracho, se enojó y lo mató. El borracho tenía dos mujeres ¿sabés? Vivían todos juntos en la misma casa, les avisaba a sus esposas con quién iba a dormir cada noche con una prenda de ropa. Si dejaba el cinturón en lo de una quería decir que a la noche iba a dormir con ella. No era borracho siempre, ese día que mató al muerto estaba borracho. Fue tiempo a la cárcel y salió rápido porque eran épocas electorales, y cuando salió, un tiempo después, iba caminado por la ruta y lo pisó un camión y también murió. Sus dos mujeres cobraron la plata del seguro y siguen viviendo juntas, compraron el campito en el que vivían, ahora son felices. No lo querían ni un poco.”

Allá vive el Santi

“Allá, pasando la curva vive El Santi, que viene a cargar su celular cada dos días. –dice María- Son quince hermanos. ¡QUINCE!  Después del último a esa pobre mujer le ligaron las trompas.  ¡Qué te parece! Tanta pobreza y siguen teniendo hijos. Qué oportunidades van a tener esos chicos, ni electricidad tienen y viven en una casa prestada.
A Santiago no le cobro la carga del celular. Él  me ayuda a encerrar a los corderos.  Cargar el celular sale dos pesos. La tarjeta para recargar el celular la vendo a dos pesos más. En lo de la Neli, acá a cinco kilómetros también la venden a dos pesos más, y si no que se vayan a comprarla a la ciudad.  El Santiago quedó en venir para podar  los árboles, es bien responsable  El Santiago, sus hermanos también son bien responsables. Muy bien educados todos.”  Santi mandó un mensaje ayer a María que decía  que si no hacía mucho frío, hoy venía a la mañana.  Yo me muero de frío y ahí viene el Santi, que no debe tener el mismo frío que yo. El frío de Santi es otro tipo de frío, mucho menos frío. Un frío más digno.

Se van apagando, como las velas, que cuando pueden compran para hacer un poco más largo el día. Se apagan. Sus inteligencias se reducen hasta el límite de la comprensión.
Se van apagando y en la ciudad seguimos pensando en un criollo inexistente, el Martín Fierro, mientras los verdaderos criollos, los hombres y mujeres de nuestra tierra, con sus saberes y sus decires se van apagando.
Sus hijos, nuestros hijos y su futuro se van haciendo más estrechos, más débiles, más tontos.
En las periferias de las ciudades, el paco, la droga y el hambre. En el campo la falta de proteínas, mientras los gobiernos del país, del país que puede dar de comer a cientos de millones de seres humanos, se trenzan en disputas por el efímero poder.
Un estado que permite que se vaya apagando la vida, el futuro de millones de niños abandonados a su suerte, con una Asignación Universal por Hijo que solo nos garantiza una despedida silenciosa y sin culpa. “Les dimos la plata y la usaron mal”, dirán luego mientras se encogen de hombros en señal de yo no fui.
El vino, el mate, y la harina son la combinación perfecta para una extinción lenta, casi agradable.
 “Fijate que los domingos todos se ponen lindos. Se arreglan el pelo, se visten con sus mejores ropas y se afeitan, también llevan chicles de menta o pastillas. Vienen y te dicen: ´¿Me das un T-O-P-L-I-N-E?´. Lo pronuncian como lo leen, son graciosos, no  dicen ´¿Me das un toplain?´ Acá es otra realidad, chupan pero son más inocentes”, dice María mientras mete algo de leña en la salamandra.
Un día de estos el frío no permitirá que el Santi vaya a encerrar los corderos.

Impunes: la “seguridad” que persigue, reprime y mata

Exclusivo: Plazademayo.com detectó represores de la dictadura con altos cargos en empresas de vigilancia.

Fuente: plazademayo.com

El gerente que torturaba

Ricardo Alberto Cittadini era un estudiante de Ciencias Económicas que militaba en la Juventud Peronista en la Universidad Nacional de La Plata. El 17 de agosto de 1976 le dijo a su amigo Coco Ricoy que tenía que encontrarse para almorzar con su hermana Malila que estaba de paso con su familia por vacaciones. Cuando llegó a su departamento de la calle Salta no encontró a nadie; su familia lo había estado esperando y pensando que ya no vendría abandonaron el lugar, seguramente sin imaginar que no habría otra oportunidad de encuentro.
Mientras Ricardo veía un partido de bochas en la Plaza España, dos oficiales de la Policía Federal se acercaron a él y se lo llevaron. Ricardo Manuel Camino Gallo, quien luego sería un testigo clave de la causa, fue detenido al mismo tiempo. Cuando compartieron el patrullero, Cittadini le entregó una dirección a su compañero para que avisara a sus familiares, en caso de que saliera primero. Camino Gallo fue luego liberado y les dijo que ambos habían estado en la Comisaría 28 de la Capital Federal; sin embargo, cuando los familiares de Ricardo se acercaron a la seccional a preguntar, su entrada no había sido registrada.
El encargado de documentar la entrada, el oficial Nicomedes Mercado, declaró no recordar nada. Ese día también estaban presentes el Inspector Pablo Eduardo Romanow, el Principal Héctor José Banovaz, Miguel Alcidez Viollaz y Esteban Vilella Paz. Según consta en el libro de detenidos de la Comisaría, este último, se hizo cargo de la guardia de las 18 a 24 horas, el mismo horario en el que Ricardo estuvo detenido y comenzó a ser interrogado, según pudo constatar su hermano Eduardo a través del único testigo. “En 1984, Camino Gallo testimonió, vía diplomática desde Holanda, que escuchó que Ricardo fue golpeado y sometido a simulacros de fusilamiento desde aproximadamente las 21:00 del 17/08/76 hasta las 02:00 del 18/08/76. A partir de ese momento no lo escuchó más”, relata el testimonio publicado en el sitio www.desaparecidos.org.
Lo que la historia no consigna, es que uno de los responsables del operativo de detención y desaparición de Cittadini, logró ocultar su pasado con eficacia y tiene entre manos una de las “más completas organizaciones del país”, como socio-gerente de ARGENT-POL SRL.




Esteban Alberto Vilella Paz está a cargo de esta empresa que funciona bajo el nombre de fantasía “Latin Sec” y que trabaja con una exclusiva cartera de clientes, entre los que se encuentran empresas vinculadas al Grupo Clarín y dos institutos dependientes del CONICET. Además, la Asociación Argentina de Seguridad Privada (A.A.S.PRI), una entidad que agrupa a profesionales de seguridad y que enaltece a sus asociados por su compromiso ético con la actividad, lo tiene como su vicepresidente.
Consultado por plazademayo.com, Eduardo Cittadini, hermano de la víctima, afirmó no estar al tanto de la situación profesional de Vilella Paz. Su testimonio ya fue presentado en los Juicios por la Verdad en La Plata y junto a su abogado Pablo Llonto, quien lleva la causa ante el Juzgado Federal N° 3, decidieron pedir la imputación de toda la jerarquía de la Comisaría 28, incluyendo a todos sus integrantes.
Este juicio, que está a la espera de indagatoria, constituye un caso más que demuestra la falta de control sobre los responsables de la seguridad privada.
La legislación vigente a nivel nacional (decreto 1002/99) establece como requisitos del sector privado: “No registrar antecedentes por violación de los derechos humanos obrantes en registros de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Sociales del Ministerio del Interior”, ni “poseer antecedentes desfavorables incompatibles con la actividad”. Lejos de la letra de la ley, la historia de las agencias de seguridad está minada de personajes investigados por delitos de lesa humanidad que se desempeñaron como directores técnicos en estas empresas. Alfredo Donda Tigel, Adolfo Pernías, Jorge “El Tigre” Acosta, Víctor Dinamarca, Rolando Oscar Nerone y Miguel Ángel Rovira -uno de los jefes de operaciones de la Triple A que fue identificado por el propio Rodolfo Walsh como uno de los principales sicarios de la fuerza, y que en 1997 trabajó como jefe de seguridad en Metrovías-, son solo algunos de los nombres que componen una larga lista de incumplimientos.
Otros, con algo más de suerte, nunca fueron enjuiciados por sus actividades como represores, sin embargo, su participación en violentos operativos fue documentada con posterioridad.

El secuestrador que vino desde el sur


Los procedimientos de las Fuerzas Armadas contra el personal militar acusado de conductas subversivas, tuvieron como resultado 119 soldados conscriptos desaparecidos. Ninguno de estos casos fue llevado a juicio, pero gracias a la tarea del ex capitán del Ejército, José Luis D’ Andrea Mohr, algunas de las historias emblemáticas fueron reconstruídas.
El coronel Luis César Perlinger fue detenido por su colega, Ricardo Achenbach en 1976, camino a Zapala. Luego del procedimiento en el que se llevaron a Perlinger, su esposa, Marta llegó a Bariloche esperando poder reunirse con el teniente coronel a cargo de la Escuela Militar de Montaña, que no la recibió.
Ya en Buenos Aires visitó al monseñor Aramburu para pedirle que no mataran a su marido, pero su pedido de ayuda tuvo peores consecuencias. El 30 de marzo Marta estaba en su casa de Bariloche cuando una patrulla militar irrumpió a la madrugada con un violento allanamiento que terminó con la captura de sus dos hijos, Gustavo y Alejandro, y otros dos amigos de los chicos. “Dos policías que había gatillaban a cada rato las armas para asustarnos y cuando se llevaron a los cuatro muchachos, se preguntaron: ‘¿y con estas qué hacemos?, y dejalas’, así que si se les hubiera ocurrido nos mataban también”, relató la esposa de Perlinger. Los procedimientos de ese tipo estaban a la orden del día, y su descenlace era incierto: “ya había pasado que al hijo de un médico muy conocido de Bariloche lo habían tirado al lago”, recuerda Marta.
El allanamiento fue comandado por el teniente Ricardo Beltrán Balestrino. Su nombre también figura entre las planillas de directores técnicos habilitados por el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad, a cargo de la empresa Guardman S.A., agencia que opera sus servicios en la provincia de Buenos Aires, Rosario, Chubut y en el área portuaria jurisdiccional de la Prefectura. Su sitio destaca entre sus atributos la “calidad de los recursos humanos” de los que disponen.





Según Marta:“Fuimos al regimiento que estaba en el kilómetro 11 a preguntar si podíamos saber dónde estaban los hijos y nos atendió el mismo sujeto que había estado como jefe del operativo pero con casco de guerra y nos dijo que tendríamos que averiguar en el pueblo”.
Los cuatro chicos secuestrados por Balestrino estaban encapuchados en la cancha de paleta de la guarnición militar de Bariloche “centro clandestino de detención poco conocido hasta ahora”, según consigna el libro de Mohr “El escuadrón perdido”. Diez días más tarde fueron liberados sin más explicaciones y siete años después, el coronel Luis César Perlinger.

La familia optó por abrazar su suerte y olvidar el oscuro episodio. Marta Perlinger prefirió no saber qué había sido del teniente que atropelló su casa y se llevó a sus hijos. No le extraña, sin embargo, que Ballestrini trabaje en una empresa de seguridad, ya que ese fue el destino de buena parte de los ex Fuerzas Armadas después de la dictadura.

PARA LEER LA NOTA COMPLETA:
http://www.plazademayo.com/2012/07/impunes-la-seguridad-que-persigue-reprime-y-mata/





Starc System: el fiscal que judicializaba obreros

Responsable de 15 investigaciones sobre piquetes obreros bajo la lupa del Proyecto X. Su paso por el sciolismo, vínculos con juez del menemismo y filiaciones ideológicas con Blumberg.
 FUENTE:    plazademayo.com



El juzgado federal de San Martín mantiene su producción a pleno. Como si se tratara de una factoría judicial, continúa generando causas judiciales contra los trabajadores de la zona norte del conurbano, fundamentalmente por la transgresión del artículo 194 del Código Penal, aquel que se refiere a la interrupción del transporte terrestre. Esta intensa actividad judicial se cierne sobre los piquetes que los obreros realizan sobre la ruta nacional número 9, es decir, la Panamericana.
La matriz productiva de esta factoría de judicializaciones tiene por eje al tándem conformado por el juez Mariano Larrea, a cargo de la Cámara Federal de San Martín, y al fiscal Paulo Starc. Entre ambos acumulan “investigaciones” sobre al menos 15 cortes realizados entre los años 2009 y 2011, protagonizados por trabajadores de las empresas Kraft, Pepsico, Paty y Finning, entre otras. Por caso, Javier Hermosilla -dirigente del cuerpo de delegados de Kraft – acumula la friolera de 11 procesamientos por su participación en estos piquetes obreros.  Muchas de estas causas están basadas en el trabajo de inteligencia realizado por personal de Gendarmería Nacional en el marco del Proyecto X.

Quién es el fiscal Starc


El fiscal Paulo Starc está a cargo de la Fiscalía Federal en lo Criminal y Correccional de Tres de Febrero. Hijo del brigadier Luis Starc –quien en los años 90 era señalado como testaferro del oscuro empresario Alfredo Yabrán-, Paulo, desde muy joven y apenas iniciada su carrera judicial, estuvo involucrado en casos –y también situaciones- resonantes.
Comenzó su carrera en los 90, como secretario del juez Carlos Liporaci, uno de los jueces preferidos del menemismo. Liporaci dejó su cargo en 2001 para evitar ser sometido a juicio político y en 2004 fue procesado por enriquecimiento ilícito. Starc cobró notoriedad tempranamente, cuando en mayo de 1996 –ya siendo fiscal- fue a “apretar” a Daniel Barindelli, un ex oficial del juzgado a cargo de Liporaci, para que renunciara a su puesto en el marco de una fuerte pelea interna. En aquel momento, Liporaci había sido imputado por los delitos de amenazas, abuso de poder, incumplimiento de los deberes de funcionario público y cohecho. Se lo acusaba de haber ordenado intervenir ilegalmente los teléfonos de sus empleados. Aquellas grabaciones fueron transcriptas por otro aficionado a las escuchas ilegales: el entonces comisario Jorge Alberto “Fino” Palacios, amigo personal de Liporaci.
Hay lealtades que perduran. La esposa del fiscal Starc, María Eugenia Talerico, es socia del buffet de abogados que defiende al “Fino” Palacios en la causa que se le sigue por espionaje. Talerico, para más detalles, milita en la agrupación de abogados “Será Justicia”, que en las últimas elecciones del Colegio porteño sostuvo la candidatura del ex funcionario de la dictadura militar y ex decano de la Facultad de Derecho, Atilio Alterini.
Starc nunca ocultó sus aspiraciones políticas. Simpatizante de los planteos del supuesto ingeniero Juan Carlos Blumberg, fue convocado por el gobernador bonaerense Daniel Scioli para ocupar la Subsecretaría de Investigaciones e Inteligencia Criminal, un virtual vice del ministerio que en aquel entonces se encontraba a cargo de Carlos Stornelli. A principios de 2010, Starc fue eyectado de ese cargo tras el papelón que protagonizó en el caso Pomar, en el cual había asumido un fuerte protagonismo. Como se recordará, la familia Pomar había “desaparecido sin dejar rastro” y sus cuerpos sin vida fueron hallados a la vera de la ruta tras 24 días de infructuosa y resonante búsqueda. Un caso de incompetencia que le costó a Scioli más de un dolor de cabeza. Desde su salida como funcionario público, Starc le dedica buena parte de su tiempo a exhumar denuncias contra obreros que reclaman por sus derechos interrumpiendo el tránsito.


El método Starc


El 21 de octubre de 2010, los trabajadores de Kraft y de otras fábricas aledañas cortaron la Panamericana en repudio por el asesinato del militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra. Por ese corte, Starc pidió el procesamiento de los trabajadores de Kraft Lorena Gentile, Oscar Coria y del delegado de Pepsico, Leonardo Norniella. Starc los que define como los “dirigentes gremiales que encabezaron y comandaron las masas (sic) que permitieron el desarrollo de las conductas que concluyeron (sic sic)” en la interrupción del tránsito vehicular. Los tres fueron identificados por la gendarme Elizabeth Calisaya, vestida de civil e infiltrada entre los manifestantes para identificar a los “cabecillas”. Las actas labradas –que el fiscal Starc cita en su escrito- se encuentran en la comisaría número 3 y en la “Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales ´Campo de Mayo´ de la Gendarmería Nacional”, la base de datos del Proyecto X. La gendarme Calisaya también funge como testigo contra los tres trabajadores. Nuevamente según el escrito de Starc, los gendarmes se encontraban en el lugar “dada la previa información que poseían” sobre el desarrollo del corte.
Un detalle: cuando los manifestantes comenzaron a sospechar de la gendarme infiltrada, el delegado Norniella la invitó secamente a retirarse del lugar. Por ese motivo, el fiscal Starc le atribuye al delegado de Pepsico –además de la comisión del corte- el delito de “amenazas coactivas” en calidad de autor.
¿Hay un sesgo ideológico en la febril defensa del libre tránsito vehicular que enarbola el atribulado fiscal Starc? Es que otro de los rasgos característicos de sus ´investigaciones´ también apuntan hacia los dirigentes políticos y estudiantiles –e incluso contra los abogados- que se hicieron presentes en los cortes para solidarizarse con los reclamos de los trabajadores o asistirlos.
Así fue como solicitó los procesamientos de Vilma Ripoll (MST) y Néstor Pitrola (PO), quienes concurrieron a los piquetes sobre la Panamericana en solidaridad con la huelga que los trabajadores de Kraft protagonizaron en el 2009. Finalmente, en febrero de este año, la Cámara de Apelaciones les dictó falta de mérito  a ambos dirigentes. En el marco de aquella causa, Starc solicitó con especial ahínco la “identificación de una persona que dijo llamarse ´Yésica´ perteneciente al  ´Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales´”. ´Yésica´ es Jesica Calcagno, secretaria general del Centro de Estudiantes de Sociales, quien fue llamada a prestar declaración indagatoria en el curso de la investigación, dos años después de los hechos.
La llamada “mega causa Kraft” –que involucra a más de medio centenar de personas por distintas acciones de protesta en el marco de aquella huelga de 2009- está lejos de haber concluido. Los abogados de los trabajadores continúan protestando por la utilización de ´pruebas´ reunidas mediante los métodos de infiltración y delación establece el protocolo del Proyecto X.
En el caso de los cortes que protagonizaron los trabajadores de la empresa Finning en diciembre de 2010 contra el despido de un empleado, Starc pidió el procesamiento del delegado de la empresa, del trabajador despedido, de un militante de los derechos humanos que se había hecho presente con el corte para solidarizarse con el reclamo obrero y hasta del abogado de los trabajadores, Edgardo Moyano, integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh).
“A diferencia de lo que ocurrió con Ripoll y Pitrola, sigo procesado en esta causa aunque mi presencia en el lugar estaba justificada porque soy abogado de los trabajadores de Finning y me encontraba en el lugar ejerciendo la profesión”, le dijo Moyano a plazademayo.com. Moyano explicó esto, que se encontraba ejerciendo su profesión de abogado en el corte, en su declaración indagatoria. Starc la tachó como una “pueril excusa” y siguió adelante con la imputación.
“Hace pocas semanas, me notificaron que también estoy imputado en otra causa, que se tramita en el juzgado federal de San Isidro, por un corte de los trabajadores de Pepsico del año 2010”.

-¿Las pruebas recabadas mediante los procedimientos del Proyecto X siguen vigentes?
-Nosotros pedimos que se anulen y la estamos peleando. Obtuvimos un fallo de la jueza Arroyo Salgado en una causa contra los trabajadores de Paty en el que declaran nulas las pruebas que presentó Gendarmería porque no pudieron explicar de qué modo las obtuvieron, pero es el único por ahora. La denuncia que presentamos contra el Proyecto X continúa en el juzgado de Oyarbide, que trató de desguazarla pero la Cámara se lo revocó y le ordenó que continúe investigando él.


A modo de cierre


Plazademayo.com intentó comunicarse con el fiscal Starc para conocer en forma directa su opinión sobre esta retahíla de procesamientos y sobre el uso de pruebas reunidas en el marco del Proyecto X, a sabiendas de que están muy cuestionadas y que existe una denuncia penal en curso. Ante el requerimiento de la entrevista, se produjo el siguiente diálogo con el empleado de la fiscalía que atendió el teléfono:

-¿De qué medio es usted?
-Del portal de noticias plazademayo.com que dirige Gabriel Levinas.
-¿Sobre qué tema es?
-Quisiera preguntarle al fiscal sobre las causas que tiene a su cargo por los cortes de la ruta Panamericana .
-Aguardeme un momento.(La persona se retira. Luego de una pausa prolongada, vuelve.) Dejeme su teléfono y el fiscal lo va a llamar.
-Ok, mi número es…..
-Dígame, ¿de qué orientación política es este portal donde usted trabaja?
-¿Cómo de qué orientación política? Yo escribo sobre derechos humanos y …
-(interrumpe) Muy bien. El fiscal lo va a llamar.
La comunicación se cortó antes de que el cronista pudiera preguntarle al empleado “¿y a vos qué te importa eso?”.
De más está decir que el fiscal Starc nunca devolvió el llamado.